Cuidado Margarito... ¡Cuidado!

Sin restarle méritos porque hoy es campeón y lo logró en una pelea ante quien se suponía uno de los mejores boxeadores del momento, hay que tener cautela con el ascenso de Antonio Margarito. El 'Tony' celebra hoy la flamante obtención de la faja welter de la AMB y todo es felicidad en su esquina y entorno.

Sin embargo, pudo haberle ganado Margarito a un Miguel Cotto que por sus propias malas costumbres cayó en desgracia.

Miguel Cotto regresa a Puerto Rico

    El boxeador puertorriqueño Miguel Cotto (C) llega el 28 de julio de 2008, al aeropuerto Luis Muñoz Marín, en Carolina, Puerto Rico.

    Thais Llorca, EFE

    El ex monarca abraza a su hijo a su llegada a la Isla.

    Thais Llorca, EFE

    Cotto fue recibido por varios fanáticos en su regreso a Puerto Rico, la primera vez que lo hacía luego de sostener una derrota.

    Thais Llorca, EFE


Todo lo que se dijo en los análisis previos al combate para mí sigue siendo cierto. No es Antonio Margarito mejor boxeador que Miguel Cotto ni jamás lo será. Y digo esto sin querer entrar en anti mexicanismos ni ninguna de esas sandeces. Lo suelto como una advertencia para quienes suelen alejarse de lo que llamamos realidad sumidos en las celebraciones. Lo digo porque no me gustaría ver que lo de Margarito sea fugaz por caer en las mismas metidas de pata por las que Cotto le permitió quitarle a buenos trancazos su correa... ¡Y qué trancazos!

Y es que a Miguel Cotto se le subió una confianza excesiva a la cabeza y la situación generó una actitud en él que ocasionalmente es nociva. Cotto no se preparó bien para enfrentar a Margarito, un tipo que venía con mucha hambre y ya cansado de no recibir nunca una oportunidad como la que finalmente vio la noche del sábado 26 de julio en Las Vegas. Cotto pecó de confianzudo y más allá del sexto round ya no daba para más, se cansó y en las postrimerías del pleito a decir verdad dio pena.

Antonio Margarito no es Alfonso Gómez, ni Paul Malinaggi, ni Gianluca Branco, ni Oktay Urkal, ni Zab Judah ni tampoco Shane Mosley.

Había que trabajar más y ser un tanto humildes al respecto.

Cotto subestimó y por eso ganó Margarito. Que quede claro, no porque es mejor boxeador ¡NO! Ganó el 'Tony' porque fue mejor profesional y eso a veces pesa más. Esta fue una de esas veces.

Que si Antonio pega más duro, que si es más fuerte y más grande... Esas son verdades circunstanciales. Si Cotto se hubiese preparado como dijo haberlo hecho "para pelear 12 rounds", ganaba en una decisión cómoda. Con hacer juego de piernas y pegar desde afuera, tal y como hizo en un catedrático quinto round, tenía la estrategia acertada.

Pero no, ya más allá de la mitad no le llegaba el aire a los pulmones y entonces comenzaron a pesar las mandarrias esas que lleva 'El Tornado de Tijuana' por puños.

Celebro el triunfo de Margarito porque cuando menos habló hizo más. Esta vez no se anduvo con lloriqueos y fue a lo suyo, a lo que le toca que es pelear.

Lo celebro pero con muchísima cautela porque sería triste que se le esfume la fiesta por caer en eso tan peligroso que es el exceso de confianza.

Cuidado entonces...

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