El Super Bowl es una invitación a tener una mente más abierta

A veces por negarnos a asumir ciertas cosas que consideramos foráneas, diferentes, extrañas, nuevas, nos perdemos de grandes momentos, experiencias y vivencias. A veces por querernos conformar solamente con lo que conocemos, renegamos de lo que no es para nosotros tan familiar. A veces, conciente e inconcientemente, subestimamos.

El Super Bowl es más que un juego. Es, como la NFL bien lo vende, una experiencia, un acontecimiento. El Super Tazón es el evento más importante de los Estados Unidos y es de una relevancia que va más allá del deporte. Nada, ni los Oscars, ni los Grammys, ni la Serie Mundial... ¡Nada! es más grande que el Super Bowl en los Estados Unidos.

Y vivirlo de cerca lo confirma.

Super Bowl XLIII

    Pittsburgh Steelers quarterback Ben Roethlisberger, left, talks to Arizona Cardinals quarterback Kurt Warner after the Steelers beat the Cardinals 27-23 in the NFL Super Bowl XLIII football game, Sunday, Feb. 1, 2009, in Tampa, Fla. (AP Photo/Winslow Townson)

    AP

    Arizona Cardinals head coach Ken Whisenhunt, left, greets Pittsburgh Steelers head coach Mike Tomlin after Steelers defeated the Cardinals 27-23 to win the NFL Super Bowl XLIII football game, Sunday, Feb. 1, 2009, in Tampa, Fla. (AP Photo/Ross D. Franklin)

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    Arizona Cardinals head coach Ken Whisenhunt, left, greets Pittsburgh Steelers head coach Mike Tomlin after Steelers defeated the Cardinals 27-23 to win the NFL Super Bowl XLIII football game, Sunday, Feb. 1, 2009, in Tampa, Fla. (AP Photo/Ross D. Franklin)

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    Pittsburgh Steelers quarterback Ben Roethlisberger is held up by teammate Willie Colon after winning the NFL's Super Bowl XLIII against the Arizona Cardinals in Tampa, Florida February 1, 2009. REUTERS/Scott Audette (UNITED STATES)

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    Pittsburgh Steelers quarterback Ben Roethlisberger (C) is hoisted by teammates, including Willie Colon (74), after Roethlisberger threw the game-winning touchdown late in the fourth quarter of the NFL's Super Bowl XLIII football game against the Arizona Cardinals in Tampa, Florida, February 1, 2009. REUTERS/Scott Audette (UNITED STATES)

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    Pittsburgh Steelers head coach Mike Tomlin gets gatorade poured on him as he hugs his player James Farrior (R) after his team defeated the Arizona Cardinals to win the NFL's Super Bowl XLIII football game in Tampa, Florida February 1, 2009. REUTERS/Jeff Haynes (UNITED STATES)

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    Pittsburgh Steelers wide receiver Santonio Holmes (L) holds onto a pass and keeps both feet in the end zone as he beats Arizona Cardinals safety Aaron Francisco and catches the winning touchdown pass late in the fourth quarter during the NFL's Super Bowl XLIII football game in Tampa, Florida, February 1, 2009. REUTERS/Brian Snyder (UNITED STATES)

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    Pittsburgh Steelers head coach Mike Tomlin celebrates after his team defeated the Arizona Cardinals in the NFL Super Bowl XLIII football game, Sunday, Feb. 1, 2009, in Tampa, Fla. The Steelers won 27-23. (AP Photo/David J. Phillip)

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    Pittsburgh Steelers quarterback Ben Roethlisberger points to his teammate as he celebrates after the team defeated the Arizona Cardinals in the NFL Super Bowl XLIII football game, Sunday, Feb. 1, 2009, in Tampa, Fla. The Steelers won 27-23. (AP Photo/David J. Phillip)

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    Arizona Cardinals quarterback Kurt Warner reacts after the Pittsburgh Steelers defeated the Cardinals 27-23 to win the NFL Super Bowl XLIII football game, Sunday, Feb. 1, 2009, in Tampa, Fla. (AP Photo/Winslow Townson)

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Aquí en una muy fresca ciudad de Tampa (la temperatura estaba a unos 55 grados Fahrenheit al concluir la acción) el Super Bowl fue lo esperado y tal vez más. 70 mil 774 personas vieron uno de los mejores partidos de football americano en la historia. Un partido de muchas variantes que tuvo a unos tercos Arizona Cardinals luchando hasta el final para caer ante unos Pittsburgh Steelers que lo dejaron todo sobre el engramado y al final prevalecieron con marcador de 27x23.

Pero más allá del partido, los 'touchdowns', las intercepciones, los 'flags'; más allá de la acción sobre el campo de juego del estadio Raymond James, hay que destacar la magnificencia del Super Bowl. Este país se detiene ante estos 60 minutos de acción. Las familias se reúnen, los aficionados ven el juego y los que no gustan tanto del deporte miran los comerciales. Es una fiesta, eso es lo que es, una fiesta, un acontecimiento.

El Super Bowl llega en uno de los peores momentos en la historia de los Estados Unidos. Un tiempo de retos constantes, de angustias inminentes y de crisis latente. Sin embargo, el mismo Super Bowl lo motiva a uno a creer que la solución puede estar cerca. Apreciar una organización tan magna desde cerca, un esfuerzo mancomunado tan tremendo, no hace otra cosa que motivar a hacer las cosas bien, a esforzarse más cada día y a ponerle un extra a todo lo que se emprende en la vida.

Es por eso que tenemos que aceptar lo que nos es extraño y aprender a abrazarlo como si fuera nuestro. Una mente abierta permite un mundo infinito de conocimientos y hoy, esta noche, en Tampa, Florida, acompañado por más de 70 mil personas, el Super Bowl me enseñó un cúmulo de aspectos de la vida estadounidense que hasta ahora me eran desconocidos.

Esta gente ama su juego con una pasión y locura comparables con lo que sienten el dominicano y el venezolano con el béisbol y el argentino y mexicano con el fútbol. Y, para mí, no está de más aparecer de vez en cuando como invitado. Al fin y al cabo eso es lo que somos los inmigrantes, invitados.

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