Henry ha dicho que dos días después de su famosa mano, que a pesar de ser ilegal dejó fuera del mundial a Irlanda, el capitán de la selección francesa ha dicho que se sintió solo. Muy en contra de lo que debía esperar cuando, segundos después de la ostentosa mano, cuando galopaba gritando en éxtasi. El creía que su trampa le daría el olimpo, la gloria nacional. Pues bien, los franceses están avergonzados de llegar a Sudáfrica por la puerta de atrás, y muy pocos han acudido a apoyar a su capitán. Me parece una excelente respuesta, que hará que los futbolistas, antes de tocar un balón con la mano, se lo piensen dos veces. Es bueno que estas reacciones se den.
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